Fugitivo de todo lo que a mi alrededor me concierne, huyendo del caos que siempre fue intenso, el amotinamiento de ansiedad colectiva por acaparar, gente poseída por la codicia, ambición desbordada, producción sin límites. Aquellas parecían inmortales jugando a ser Dioses por muchas décadas. Ahora estás mismas personas alrededor del mundo están angustiadas, confundidas miran estupefas como la sociedad se desintegra a pasos de gigante. Las nuevas formas de hacer las guerras son maquiavélicas donde sin disparar una munición se hace mucho daño. Armas potentes anuncian lo que no han sido los gobiernos, democráticas, no tienen distinción de raza, credo, política, orientación sexual, estatus; mientras la desigualdad reinante entre los pobres devora a los menos favorecidos. Pero de acuerdo a los hechos y a las realidades parece que nunca dejarían de existir, una gran pregunta es acertada en este punto ¿por qué deben existir? ¿Qué función cumplen en est...